Tuve una visión, loca visión…
dónde no ardía de desdicha la raíz negra de tu cabello.
El Jazmín se abría paso oloroso, por verdes brotes de trigales
que ya no muestran sus tallos ennegrecidos a la aurora boreal
de la noche.
Noche única de unos tiempos que el Anciano creía inamovibles;
como cuando con una presa desviamos en el Yangtse el curso de las aguas.
Así regreso a ti; y a tu frondoso y largo cabello negro, trenzado, de mujer.
Lo tomo entre mis manos y lo beso de la raíz a las puntas;
como si mordiera… la cereza madura.
22/03/2026
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